Hugo Novotny

Aprendizaje intencional | Una mirada humanista sobre la educación

Intervención en la Universidad Nacional de Cuyo – Facultad de Educación – Mendoza, 28.08.2017.

Ante todo quisiera agradecer a la Universidad Nacional de Cuyo, al Foro Nuevo Cuyo y a la Juventud Sindical “Stella Maldonado”, particularmente a Emiliano, Verónica, Pilar y Fede, organizadores de esta charla-taller. Y a todos ustedes por compartir este encuentro.

Seguramente tienen en sus manos un breve documento de nuestra Corriente1, del que intentaré comentar brevemente algunos párrafos, algunas ideas centrales de la propuesta pedagógica que hoy estamos presentando.

Allí decimos: Todo paradigma educativo parte de una visión del mundo, del ser humano, su conciencia y su función social para la formulación de una teoría del aprendizaje.

A nuestro parecer, hasta aquí llegamos con los paradigmas positivistas del siglo XIX. No sólo en educación, sino en todos los ámbitos de la sociedad. O sea, hasta aquí llegamos con las teorías filosóficas, políticas y económicas que surgieron en Europa en los siglos XVIII y XIX: capitalismo, socialismo, liberalismo… Todas estas teorías plantearon la supremacía de lo económico, de lo material en la vida humana, formulando en consecuencia esquemas de organización social economicistas que, estamos convencidos, ya quedaron definitivamente agotados. El caos creciente en el que estamos inmersos en nuestro país, en Latinoamérica y el mundo no sólo es producto de un neoliberalismo salvaje que en sus últimos estertores está dejando tierra arrasada. Se trata, creo, de la crisis terminal de todas estas concepciones que surgieron en respuesta a los problemas de la sociedad de hace más de doscientos años. Es evidente que el mundo hoy es otro y estamos ante la necesidad imperiosa de renovar profundamente los paradigmas en todos los campos.

En el caso particular de la educación todavía subsiste, y se intenta increíblemente perpetuar, una concepción reproductivista, nacida con el surgimiento de la producción industrial en serie, allá por el 1900. Una mirada que considera al ser humano como pasivo y moldeable, como un recipiente en el que se intentan reproducir aquellos modelos, valores y procedimientos que, quienes ejercen el poder, consideran son los correctos y deben ser imitados, respetados, aplicados.

Pero el mundo ha cambiado y todo esto ya no funciona. Este sistema (como estructura global que incluye lo político, lo social, lo económico y lo cultural) ya no responde ni a las necesidades ni a las aspiraciones humanas actuales. Y, fundamentalmente, ya no responde a la sensibilidad de las nuevas generaciones.

En este absurdo de pretender formar para un mundo que ya no existe se encuentra, creemos, una razón clave de la apatía y el desinterés generalizado de los niños y jóvenes por la escuela; y, lo que es aún más grave, un importante factor generador de violencia dentro del ámbito educativo.

En este contexto surge la Copehu, su propuesta educativa, sus hipótesis teóricas y su práctica.

La COPEHU es un movimiento pedagógico inspirado esencialmente en la filosofía y psicología del Humanismo Universalista de Silo (pseudónimo literario de Mario Luis Rodríguez Cobos, pensador argentino, 1938-2010). Asimismo, la Copehu recoge los aportes del existencialismo y la fenomenología, las investigaciones de las neurociencias y también los trabajos de autores como Lev Vigotsky y Paulo Freire, entre otros.

Veamos brevemente algunos antecedentes de la Pedagogía de la Intencionalidad que desarrolla y promueve nuestra Corriente:

  • Lev Vigotsky y su concepto de zona de desarrollo próximo, con una visión del aprendizaje íntimamente ligada a la interacción social del aprendiente. La ZDP es la distancia entre el nivel real de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver independientemente el

problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz.

  • Paulo Freire y su educación con concientización social: la Pedagogía del Oprimido; su concepción de un ser humano no acabado sino en proceso, en evolución, con capacidad y vocación por transformar las condiciones sociales que lo oprimen.
    • Humberto Maturana y las neurociencias resaltando el gran rol de la afectividad en el aprendizaje. No estamos hablando aquí del neurocientismo biologizador que hoy el neoliberalismo pretende injertar en la educación para naturalizar las diferencias sociales. Estamos hablando de fenómenos notables pero cotidianos, como la resonancia límbica
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    • ; estamos hablando del hipocampo, responsable nada menos que de la transferencia de datos de la memoria reciente – los datos percibidos por sentidos – a la memoria de largo plazo
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    • . O sea: la gran importancia de las relaciones afectivas y las atmósferas emotivas afectuosas, lúdicas y de buen humor – además de una alimentación suficiente y adecuada – para el desarrollo neuronal temprano y los procesos de aprendizaje en general.El profesor indio Sugata Mitra y sus experiencias con entornos de aprendizaje auto- organizado para grupos de alta diversidad: la experiencia de “El agujero en la pared”
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    • .
    • También tenemos que mencionar a Piaget con sus etapas del aprendizaje; a las escuelas Waldorf y su concepción de educación integral, con alta sensibilidad en la relación con todo lo vivo y el arte como herramienta de aprendizaje… etc.

Todo esto está estudiado comparativamente en el libro “Preparando el camino de los nuevos tiempos – Una mirada humanista sobre el aprendizaje”5, uno de los pilares teóricos de la Copehu, junto a la “Pedagogía de la Intencionalidad” de Aguilar y Bize6. Ambos libros están basados en la filosofía y psicología de Silo. La teoría del Aprendizaje Intencional, que hemos esbozado con un grupo de estudio de la COPEHU, está inspirada en una visión filosófica para la que el ser humano, la superación del dolor y el sufrimiento de todos los seres humanos, su desarrollo integral, son el valor máximo. Y está basada en una concepción psicológica que considera a la conciencia humana no pasiva, ni simplemente reactiva; sino activa, creativa, intencional7.

Es sobre estas bases que consideramos al niño, no como una esponja que absorbe pasivamente los datos que le dan, o como un disco duro vacío que hay que llenar con la información y los programas que se suponen son los correctos; sino como un ser activo, pensante, sensible y actuante, capaz de transformar al mundo y a sí mismo. Un ser que viene a la vida con una misión, irrepetible e intransferible, en dirección humanizadora. Sí! en nuestra visión, cada ser humano viene al mundo con una misión. Y es tarea de los educadores y la comunidad que lo acoge, poner las mejores condiciones posibles: físicas, emocionales, mentales y sociales para facilitar al niño, adolescente o joven, el cumplimiento de esa misión. Desde esta perspectiva, el educador cumple la función de facilitador, acompañante o guía, dejando el rol protagónico a los niños y jóvenes; a su vez, el educador que se va formando en la experiencia de esta propuesta pedagógica también aprende y crece, pudiendo convertirse en referencia, en ejemplo de coherencia, propiciando también de este modo el aprendizaje intencional8. O sea, aprender juntos, crecer juntos, aprendientes y docentes, como seres humanos íntegros.

Estamos hablando entonces de un nuevo paradigma integral que posibilite el desarrollo pleno del individuo: físico, emocional, intelectual y espiritual, en función social. Estamos hablando de una educación para un sujeto del aprendizaje activo, un ser intencional que aspira a crecer como ser humano en su posibilidad de transformar el mundo, gestando su propia trascendencia; al tiempo que intenta materializar socialmente, junto a otros, la intuición de que el progreso será para todos o no será para ninguno.

Y aquí llegamos a un tema de fondo: la espiritualidad. No la religión. Cada cual tiene total libertad para elegir en qué creer y ojalá la ejerza. No la religión, sino la espiritualidad. En nuestra opinión, es la atmósfera espiritual existente en determinada situación, sociedad o conjunto humano, la que actúa como incubadora, como caldo de cultivo – para bien o para mal – de una determinada visión de las cosas, de las aspiraciones, los valores culturales y los comportamientos de un individuo o de una sociedad. Provocando que se exprese lo peor de las personas o inspirando a que se manifieste lo mejor de ellas. El tema da para mucho, pero pongamos un sólo ejemplo. Recordemos la Europa medieval, la Europa de la Inquisición, de las cruzadas y la conquista sangrienta de América… Y comparémosla con la Europa renacentista que surgió luego, en rebelión ante aquel oscurantismo medieval. Aquella profunda renovación, efervescencia y florecimiento que se produjeron en el arte, la ciencia, la filosofía, la política, la visión del mundo y la vida en general con la revolución humanista del Renacimiento.

Llevándolo a nuestro tema de hoy, creemos fundamental para la materialización de un paradigma educativo realmente nuevo, la creación de atmósferas espirituales de libre elección. Atmósferas en las que el niño – así como el joven y el adulto – pueda no sólo aprender a encontrar y relacionar la información que necesita, pueda aprender a pensar, aprender a desarrollar su afectividad y sus capacidades físicas, sino también aprender a conocer y desarrollar su mundo interno, a conectar con sus guías internos, a preguntarse y encontrar las propias respuestas a los grandes temas de la inmortalidad y lo sagrado, de la existencia y su sentido, libremente y en conjunto con sus coetáneos. En este punto nos apoyamos en las propuestas y experiencias del Mensaje de Silo9. Las prácticas de gimnasia psicofísica, meditación, contacto y desarrollo del mundo interno, están teniendo no sólo una cálida recepción, sino también resultados sorprendentes en niños y jóvenes de muy diferentes lugares y diferentes estratos socio-culturales.

En esta visión, en esta atmósfera de la que estamos hablando, otro pilar fundamental es la no- violencia. Creemos imprescindible un paradigma educativo que incluya, explícitamente, un compromiso por la No-Violencia, poniendo de manifiesto que en el actual momento histórico la violencia ya no es admisible, ni en la convivencia, familiar o social; ni para la resolución de conflictos en ningún campo; ni como medio para el logro de objetivos. No estamos hablando solamente de pacifismo, sino de resistir la violencia tanto afuera como adentro de uno. Estamos hablando de una cultura de la no-violencia activa, de la posibilidad de transformar de raíz el mundo en que vivimos por medios no-violentos.

Pero la COPEHU no es sólo teoría. En el marco de esta nueva concepción pedagógica se vienen desarrollando muy diversas experiencias en diferentes países de Sudamérica, Mesoamérica y ahora también Europa. Por una parte, los retiros para niños de 0 a 5 y 6 a 11 años, de jóvenes de 12 a 17 años y las jornadas intergeneracionales en Argentina, Chile, Bolivia y Brasil.

Los retiros sobre el aprendizaje son ámbitos armados intencionalmente con el propósito de comprobar las tres hipótesis planteadas en los Aportes para una teoría y práctica del aprendizaje intencional, a saber:

1– Las capacidades atencionales e imaginativas en las niñas y niños se van atrofiando, rigidizando y limitando a partir del inicio de la educación formal y sus actitudes tensas, “pragmáticas” y hasta a veces represivas.

2– La apertura hacia lo espiritual, la conexión interna con seres espirituales que guían, dan respuestas, protegen y acompañan, habitual en la primera infancia y que suele también atrofiarse por el externalismo del medio social, puede ser cultivada en atmósferas de convergencia en la diversidad, comunicación desprejuiciada e interés por las experiencias significativas del otro.

3– La capacidad de autoaprendizaje puede desarrollarse en pequeños grupos de alta diversidad con facilidades informáticas y de conexión a Internet, a partir de intereses definidos por los propios aprendientes.

En este último punto, la labor del docente pasa a estar centrada, más que en reproducir lo que sabe, en la habilidad para formular buenas preguntas, motivadoras, entusiasmantes.

Un momento importante de nuestra concepción, en las actividades desarrolladas con niños, es el protagonismo y autonomía creciente por parte de ellos en las sucesivas etapas. Y por parte de los adultos (docentes y padres o tutores) la intervención colaborativa y decreciente a medida que avanzan las edades. En general, la relación docente-aprendiente se plantea en términos de paridad.

Por otra parte, están los programas de aprendizaje intencional y las cinco llaves del aprendizaje en escuelas públicas primarias de Lima y Río de Janeiro. También programas de formación en la pedagogía de la intencionalidad para los docentes de escuelas públicas… En definitiva, son muchas, variadas y muy entusiasmantes las experiencias que se van sumando en estos cinco años de actividades.

Al final de nuestra presentación nos gustaría compartirles un breve video que resume algunos momentos significativos de la experiencia desarrollada en los últimos tres años en escuelas públicas del Perú.

Muchas gracias por su atención.

  1. Corriente Pedagógica Humanista Universalista (CoPeHU), www.copehu.org ↩︎
  2. Richard Lannon; Fari Amini; Thomas Lewis (2000). A general theory of love. New York. ↩︎
  3. Diario Página 12, 31.01.2012. “Mi mamá me mima y mi hipocampo crece”. Serie Memoria y Afectividad. ↩︎
  4. Mitra, Sugata. The Hole in the Wall: Self-Organising Systems in Education (en inglés). ISBN 0070617872. ↩︎
  5. Novotny, Andrea; Di Tomaso, Sabrina; Goyena, Ma. Cristina – Ed. Hypatia, Buenos Aires 2016. ↩︎
  6. Bize, Rebecca; Aguilar, Mario – Ed. Homo Sapiens, Rosario, 2012. ↩︎
  7. Silo: Humanizar la Tierra. Apuntes de Psicología www.silo.net ↩︎
  8. Jaqueline Mera. Copehu, Perú. Intervención en el Simposio Internacional del CMEH en Asución, Paraguay, 28.10.2016 ↩︎
  9. El Mensaje de Silo www.silo.net ↩︎

Hugo Novotny

Investigador del Centro de Estudios Parque Carcarañá y de la Corriente Pedagógica Humanista Universalista (COPEHU)

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