Las técnicas energéticas y respiratorias

En segundo lugar, en diferentes textos chinos antiguos encontramos menciones a técnicas energéticas y prácticas respiratorias que forman parte de lo conocido aún hoy como Alquimia Interior; y remontan sus orígenes tanto al Emperador Amarillo (Huang-ti), como a Lao Tsé y otros “inmortales” de aquellos tiempos, como Chang Jong.

En el Nei King: Huangdi, Hoang Ti, el Emperador Amarillo es considerado como el “Primer Emperador” de China. (…) Organizó una biblioteca que reunía la totalidad de las obras existentes hasta la fecha. (…) Se preocupó especialmente de la longevidad. Es el personaje central del libro más antiguo que se conoce sobre sexología, el So Nu King.[1]

En el So Nu King, el Emperador Amarillo aparece entablando diálogos con sus preceptores, que en este caso son tres mujeres: Su Nu, Cainu y Xuannu, quienes le enseñan los secretos de las “prácticas de alcoba” para una vida larga y plena.[2]

Veamos, por otra parte, las referencias en Huang-ti, Lao Tsé y Chang Jong, según el Lie Sien[3]:

Huang-ti (el Emperador Amarillo): Huang-ti era llamado Hien-yuan. El sabía estimular a las cien divinidades, hacerlas venir a su corte y darles órdenes. Dotado de santidad, tenía el conocimiento del futuro. Conocía la naturaleza de las cosas y se consideraba a sí mismo como el Maestro de las nubes.[4]

Lao Tsé: Nació durante la dinastía de los Yin y fue archivista bajo la dinastía Zhou. Apreciaba nutrir su respiración, dominaba el arte de obtener la energía vital y de no perderla[5]. Vivió más de ochenta años; el Che ki dice más de doscientos años. En esa época, lo llamaban el Sabio oculto.[6]

Jong Chang Kong[7]: Jong Chang Kong se presentaba a sí mismo como el maestro de Huang-ti. Conocía perfectamente la práctica de “reparar y conducir”[8]; extraía lo esencial de la hembra misteriosa; su principio consistía en que los Espíritus vitales que habitan en el Valle no mueren[9], porque a través de ellos se sostiene la vida y se alimenta la respiración. Sus cabellos que eran blancos se volvieron negros, sus dientes que se habían caído volvieron a crecer. Sus prácticas eran idénticas a las de Lao Tsé. También se dice que fue el maestro de Lao Tsé[10].

En el capítulo 10 del Te-Tao-Ching de Mawangdui encontramos también alusiones a estas técnicas energéticas y respiratorias:

Nutrir el alma y abrazar el Uno – puedes hacerlo sin dejarlos ir?
Concentrar tu respiración y hacerla suave – puedes hacerlo como lo hace un niño?
[11]

En otra traducción del mismo verso:

¿Puedes hacer que tu espíritu y tu cuerpo
abracen el Uno, y no lo abandonen?
¿Puedes alcanzar la máxima blandura dominando tu energía vital
y volverte en un recién nacido?
[12]

El niño, el bebé recién nacido, representa en el Tao-Te-Ching a la cumbre de la fuerza vital; algo semejante a un andrógino que no conoce la partición entre masculino y femenino y, por causa de ello, está rebosante de vitalidad:

El hombre de honda virtud
se asemeja a un recién nacido. (…)
Aún no conoce la unión de macho y hembra,
más se enciende y enfurece,
tanto su energía vital es extrema.
[13]

Durante largo tiempo se pensó que los conceptos relativos a la idea taoísta de inmortalidad y a las prácticas correspondientes eran descriptos solamente en textos medievales, pero los descubrimientos arqueológicos en Mawangdui demuestran la extensa antigüedad de ambos. Según el historiador de las religiones ruso Evgueni Torchinov: los textos de Mawangdui que acompañaban a las copias del Tao-Te-Ching halladas, describen numerosos ejercicios respiratorios de “regulación del aliento vital” (hsing chi) y posturas de gimnasia taoísta (tao yin). Pinturas realizadas en seda, que fueron conocidas bajo el título general de Tao yin tu (Esquemas de Gimnasia) estaban dedicadas a estas prácticas.[14] Por lo cual puede considerarse que dichas prácticas energéticas y respiratorias eran conocidas al momento de ser redactado el Tao-Te-Ching.

En opinión de Torchinov: La práctica denominada “regulación del aliento vital” fue y continúa siendo uno de los procedimientos taoístas más importantes para el logro de estados superiores; se trata de un conjunto de ejercicios gimnásticos y respiratorios cuyo objetivo es lograr el control mental sobre el flujo de la energía en el cuerpo humano. El principio más importante para estas técnicas es frecuentemente repetido en los escritos taoístas medievales: “El pneuma (chi) es guiado por la intención conciente (yi)”. Esto implica la presencia de cierto esfuerzo voluntario que orienta el flujo de la energía vital a través de los canales del cuerpo (análogo a los meridianos de la acupuntura) en la dirección deseada. El Tao-Te-Ching formula claramente esta idea ya en tiempos ancestrales: …una mente que dirige (controla) la energía vital se llama “fortaleza”.[15] En lugar de “impulso volitivo” (o “intención conciente”, yi) el Tao-Te-Ching habla de “mente” (hsin), pero se trata de la misma idea.[16]

¿Y hacia dónde se desea dirigir esta energía?

El Lie Sien, en el capítulo correspondiente a Lao Tsé, afirma que “apreciaba nutrir su respiración, dominaba el arte de obtener la energía vital y de no perderla”. Como vimos más arriba, también en otras fuentes encontramos referencias a que las prácticas energéticas y respiratorias ya eran conocidas en tiempos de Lao Tsé. Sin más podríamos, por una parte, inferir que estas técnicas le posibilitaban el potencial energético sabidamente necesario para mantener la atención ensimismada, concentrada en la suspensión del yo hasta que desaparezcan las referencias espaciales y temporales y se logre el registro de “vacío”[17] , tan caro al Tao-Te-Ching:

Alcanzar la vacuidad es el principio supremo,
conservar el vacío es la norma capital
[18]

Por otra parte, como destacamos anteriormente en el Lie Sien, en referencia al maestro Jong Chang Kong, se habla de la práctica de “reparar y conducir”. Kaltenmark ve esta expresión como equivalente a “hacer regresar la esencia para reparar el cerebro”, aclarando que los caracteres chinos involucran también técnicas respiratorias, y que en general, en estos trabajos para el logro de la longevidad, la circulación de la respiración y la del esperma van en conjunto. También se afirma que estas prácticas de Chang Kong eran idénticas a las de Lao Tsé.

De allí en más, no parece difícil seguir la huella histórica del taoísmo místico[19] hasta el surgimiento, a comienzos del siglo VIII de nuestra era, de la Alquimia Interior, cuyas prácticas energéticas dirigidas a la formación de un cuerpo espiritual que sobreviva a la muerte física son ampliamente conocidas y continúan vigentes entre los monjes taoístas de la actualidad; los cuales, por su parte, reconocen en Lao Tsé el antecedente experiencial primigenio. En estas técnicas, se trata de concentrar la energía y luego refinarla, transformarla sucesivamente en energía cada vez más sutil, recorriendo la “órbita microcósmica” desde el perineo a través de los canales Concepción (ren mo) y Gobernador (tu mai); y los “campos de cinabrio” internos, ubicados en el vientre, en el corazón y en la cabeza. Con la energía sutil se crea el embrión del nuevo cuerpo espiritual, el cual finalmente sale por la coronilla para retornar a la Vacuidad y unirse al Tao. Este es también el propósito de la técnica de Alquimia Interior incluida en el libro El Secreto de la Flor de Oro, denominada “Circulación de la Luz”: El Trabajo del curso circular de la Luz reposa enteramente sobre el movimiento retrógrado, de modo que se concentre los pensamientos (en el lugar de la Conciencia Celestial, el Corazón Celestial). El Corazón Celestial se halla entre el Sol y Luna (es decir entre ambos ojos).[20]

Las enseñanzas de la Flor de Oro se adjudican a Lu Dsu, quien, según cuenta la leyenda, vivió justamente en el siglo VIII de nuestra era. Aunque: él mismo remonta su origen a Guan Yin Hi, el Maestro Yin Hi del Desfiladero, para quien, según la leyenda, Lao Tsé habría escrito su Tao-Te-Ching. Y de hecho, se hallan en el sistema una cantidad de pensamientos que nacen de las enseñanzas místicas, esotéricas, ocultas, del Tao-Te-Ching (compárese, por ejemplo, los dioses en el valle, que son idénticos al espíritu del valle de Lao Tsé, etc.).[21]

A pesar de que las prácticas de la Alquimia Interior están codificadas en vías que, en ocasiones, difieren notablemente una de otra, la noción de “inversión” (ni) es común a todas ellas (Robinet I., Introduction à l’alchimie intérieure taoïste, 131-45). En la codificación más común, la práctica se caracteriza por la reintegración de cada uno de los componentes primarios de la existencia (esencia, pneuma y espíritu) en aquél que lo precede, culminando con su “reversión” (huan) al estado de No-ser, o Vacuidad (wu, xu,kong). La formulación típica de este proceso es: 1-refinar la esencia en pneuma, 2-refinar el pneuma en espíritu, 3-refinar el espíritu y retornar a la Vacuidad.[22]

Llegados a este punto, recomendamos ver la entrevista al monje taoísta Qiu (Heven), del Templo de la Nube Blanca, Beijing, China, incorporado como video-material anexo a la presente producción.

El Tao se manifiesta tanto en el micro- como en el macro-cosmos, en lo Uno y en lo Todo; por esta razón, los textos taoístas presentan un isomorfismo entre el proceso cosmogónico, el desarrollo del feto y el nacimiento y, en la secuencia inversa, los pasos de cultivo del Tao (la ascesis taoísta). Según E. Torchinov: para el taoísta, el retorno al útero de la Madre-Tao no es simplemente una metáfora, sino un modo de expresar la profunda esencia de la estructura isomorfa del universo. Esta es también la razón por la que los taoístas intentan, en sus prácticas místicas, imitar los estados prenatales. La imagen taoísta de volver al útero materno como un niño aún no nacido y su connotación ontológica, esto es, retornar al útero de la vacuidad del Tao y obtener una nueva vida eterna, son del mismo tipo. Desde la profundidad del “caótico y oscuro” útero de la Madre-Tao (huang hu), el sabio taoísta crea la luz de iluminación (ming) y una nueva vida, pasando por la experiencia de la muerte mística (reducción al estado embrional en el Tao) y renacimiento-resurrección. Pero este renacimiento no lleva a la separación del Tao: esta Hembra Misteriosa será por siempre la madre protectora del sabio-bebé taoísta.[23]

Conclusiones generales en lo referido a procedimientos

En definitiva, podemos distinguir dentro de los procedimientos detectados en la práctica de Lao Tsé y en base a las pautas sugeridas por Silo en su Psicología IV[24], los siguientes pasos para la entrada a lo Profundo:

1- Formulación del Propósito, lo que se desea lograr como objetivo final del trabajo: la experiencia del Tao;

2- Acumulación y manejo de la energía psicofísica para mantener la atención ensimismada y concentrada en la suspensión del yo: prácticas para nutrir la respiración, acumular la energía y dirigirla mentalmente;

3- Suspensión del “yo”: logro del estado de vacuidad, a través de la actitud del wu wei (no-acción) aplicada a la técnica meditativa como un modo de estar mental de desapego, ecuanimidad, profundización del punto de observación y “soltar” progresivo que lleva hacia la suspensión del “yo”; o, posiblemente, a través de la gestación energética del embrión inmortal que vuelve al caos, a la vacuidad, al “origen de todo”, a través de la coronilla[25];

4- Continuar sin solución de continuidad en la profundización del estado de suspensión hasta que desaparezcan las referencias espaciales y temporales: contemplar desde el ser-sin-forma; o, posiblemente, fusión del espíritu inmortal con el Tao[26].

Pasos y técnicas que nos resultan en gran medida coincidentes con el procedimiento, sorprendentemente simple, propuesto por Silo en su Mensaje con el propósito de experimentar la Fuerza, acceder a lo Profundo y lograr “unidad y continuidad”[27]:

Relaja plenamente tu cuerpo y aquieta la mente… (quietud, ecuanimidad)
Entonces, imagina una esfera transparente y luminosa que bajando hasta ti, termina por alojarse en tu corazón…
Reconocerás que la esfera comienza a transformarse en una sensación expansiva dentro de tu pecho…
La sensación de la esfera se expande desde tu corazón hacia afuera del cuerpo, mientras amplías tu respiración…
(atención concentrada en la sensación que se expande, profundización progresiva del punto de observación hasta la suspensión del “yo”)
En tus manos y el resto del cuerpo tendrás nuevas sensaciones… (movilización energética)
Percibirás ondulaciones progresivas y brotarán emociones y recuerdos positivos… (ascenso de la energía hacia la cabeza)
Deja que se produzca el pasaje de la Fuerza libremente. Esa Fuerza que da energía a tu cuerpo y mente… (“soltar” interno, habilitando al contacto con lo sagrado)
Deja que la Fuerza se manifieste en ti… (“soltar”…)
Trata de ver su luz adentro de tus ojos y no impidas que ella obre por sí sola… (profundización de la suspensión del “yo”, contemplar desde el ser-sin-forma, vacuidad)
Siente la Fuerza y su luminosidad interna… (profundización de la suspensión, hasta la “iluminación”)
Deja que se manifieste libremente… [28]

Ya en referencia al logro del contacto con la Fuerza, en el capítulo XV del Libro[29], Silo describe los siguientes registros:

Al recibir la Fuerza percibirás la luz o extraños sonidos dependientes de tu particular modo de representación habitual. En todo caso importante será la experimentación de la ampliación de la conciencia uno de cuyos indicadores deberá ser una mayor lucidez y disposición para comprender lo que ocurre (iluminación, estados de Reconocimiento).

A continuación, Silo afirma: Interesa comprender que numerosos estados alterados de conciencia han sido y son logrados, casi siempre, poniendo en marcha mecanismos similares a los descriptos.[30]

Evidentemente, estamos ante un funcionamiento y una capacidad que le son propias a la conciencia humana en búsqueda, lanzada más allá de sí misma a encontrar respuestas para las preguntas fundamentales de la vida y el Sentido.

Para el caso de nuestro estudio, en suma: en ese alcanzar calmo la Vacuidad suprema; retornar al vacío y caótico útero de la Madre-Tao, al “origen de todas las cosas”, para experimentar el Tao innombrable que “engendra y lleva a la plenitud” a todo lo existente, encontramos lo más significativo de todo lo expuesto en cuanto a procedimientos atribuibles a Lao Tsé para el acceso a lo Profundo. Lo cual nos resuena fuertemente con los Comentarios al Mensaje de Silo, al hablar de la “mirada interna” y el “volver sobre sí misma” de la conciencia para completarse con lo Profundo: La mirada interna es una dirección activa de la conciencia. Es una dirección que busca significación y sentido en el aparentemente confuso y caótico mundo interno. Esa dirección es anterior aun a esa mirada, ya que la impulsa. Esa dirección permite la actividad del mirar interno. Y si se llega a captar que la mirada interna es necesaria para develar el sentido que la empuja, se comprenderá que en algún momento el que mira tendrá que verse a sí mismo. Ese “sí mismo” no es la mirada, ni siquiera la conciencia. Ese “sí mismo” es lo que da sentido a la mirada y a las operaciones de la conciencia. Es anterior y trascendente a la conciencia misma. De un modo muy amplio llamaremos “Mente” a ese “sí mismo” y no lo confundiremos con las operaciones de la conciencia, ni con ella misma. Pero cuando alguien pretende apresar a la Mente como si fuera un fenómeno más de la conciencia, aquella se le escapa porque no admite representación ni comprensión.

La mirada interna deberá llegar a chocar con el sentido que pone la Mente en todo fenómeno, aun de la propia conciencia y de la propia vida y el choque con ese sentido iluminará a la conciencia y a la vida.[31]

No resulta difícil intuir en ese “sí mismo”, en esa “Mente”, algunos de los innumerables nombres del Tao.

Conclusión final

En base a todo lo expuesto, afirmamos la existencia en Lao Tsé de una ascesis ordenada en pasos que llevó a estados de conciencia inspirada, incluida la entrada a los niveles profundos. Experiencia que puso en marcha una nueva etapa en el desarrollo espiritual y filosófico de la civilización china, contribuyendo además, significativamente, al crecimiento de la humanidad en su conjunto.

Recordamos aquí las palabras de Silo, cuando dice: Luego los redentores trajeron sus mensajes y llegaron a nosotros en doble naturaleza, para restablecer aquella nostálgica unidad perdida. También entonces se dijo gran verdad interior.[32]


[1]  Canon de Medicina de Hoang Ti, el Emperador Amarillo – Su Wen, Nota 8 – Ediciones Continente, Buenos Aires, 2009. Traducción: Teresa Sans Morales.

[2]  Ver: El Tao del Amor, el Sexo y la larga Vida – Textos clásicos de sexualidad de la China antigua. Editorial Dilema, Madrid, 2003. Traducción: Teresa Sans Morales.

[3]  Kaltenmark M.. Le Lie-Sien Tchouan.

[4]  Ibid. pp. 51-53.

[5]  Variante: “él apreciaba una vida oscura y (practicaba el arte de) adquirir…”. Aumentar la energía vital y evitar desperdiciarla, este era el principio fundamental de las prácticas sexuales y respiratorias taoístas. En Kaltenmark M., Le Lie-Sien Tchouan. pág. 63.

[6]  Ibid. pp. 60-65.

[7]  Ibid. pp. 55-58.

[8]   Esta expresión es frecuentemente utilizada para designar las prácticas sexuales taoístas (“prácticas de la alcoba”). Parece equivalente a la expresión “hacer regresar la esencia para reparar el cerebro”. También hacen parte de la expresión caracteres chinos que designan prácticas de gimnasia respiratoria; en efecto, la circulación de la respiración y la circulación del esperma van en conjunto. Respecto de todas estas prácticas, ver Maspero, Los Procedimientos para “alimentar el Principio Vital”, 2a y 3a partes. En Kaltenmark M.. Le Lie-Sien Tchouan, pág. 56.

[9]   En referencia al pasaje del Tao-Te-Ching de Goudian que dice: El espacio entre el Cielo y la Tierra, ¿no asemeja acaso un fuelle? Vacío y nunca se agota; cuanto más se mueve, más sale de él. En Preciado Idoeta, I. Tao-Te-Ching. Los libros del Tao, pág. 169.

[10] Según el Huai-nan tse, 10, 11: Lao Tsé estudió con Chang Jong. Este Chang Jong era un sabio consejero del tirano Zhu, el último emperador de los Yin (dinastía Shang, 1766-1046 a. C.). La manera como Chang Jong enseñaba a Lao Tsé era notable: el maestro sacaba la lengua para hacer comprender a su discípulo la superioridad de lo blando sobre lo duro (la lengua subsiste mientras que los dientes del anciano se caen). También el Chen-sien chuan da la siguiente explicación del apodo de Tan para Lao Tsé: cuando el guardián del paso, Yin Hi, le pregunta qué es el Tao, Lao Tsé, estupefacto por la pregunta, saca la lengua larga como lo haría un anciano. En Kaltenmark M., Le Lie-Sien Tchouan. Pág. 57

[11] Ver: Te-Tao-Ching. Traducido e introducido por Robert Henricks. New York, 1993. Pág. xxxi y 64.

     In nourishing the soul and embracing the One – can you do it without letting them leave?

     In concentrating your breath and making it soft – can you make it that of a child? (Traducción del inglés nuestra)

[12] Preciado Idoeta, I. Los libros del Tao. Tao-Te-Ching de Mawangdui, pág. 325.

[13] Ibid.Tao-Te-Ching de Goudian,pág. 179.

[14] Torchinov, E. Religii mira: opyt zapredelnogo, pág. 214 – Ed. Azbuka, San Petersburgo, 2005. (Traducción del ruso nuestra)

[15] Preciado Idoeta, I. Los libros del Tao. Tao-Te-Ching de Goudian, pág. 179.

[16] Torchinov, E. The Doctrine of the «Mysterious Female» in Taoism, A Transpersonalist View. Brisbane, Australia: Bolda-Lok Publishing and Educational Enterprises, 1997. (Traducción del inglés nuestra)

[17] Ver: El acceso a los niveles profundos. Silo. Apuntes de Psicología. Pág. 335.

[18] García Preciado, I. Tao-Te-Ching. Los libros del Tao, pág. 171.

[19] En tiempos de la dinastía Han (-206 a 220) se denominaba taoístas a los adeptos de la escuela Huang-Lao, con lo cual se pretendía hacer remontar la tradición taoísta a las figuras del Emperador Amarillo (Huang di) y de Lao Dan (Lao Tsé). Preciado Idoeta, I. Las enseñanzas de Lao zi – Ed.Kairós. Barcelona, 1997. pág.17.

[20] Jung, C., Wilhelm, R.. El secreto de la Flor de Oro. Ed. Paidós. Buenos Aires, 1977, pág. 96.

[21] Ibid. – pág. 82.

[22] Pregadio F., «Jindan.» In Fabrizio Pregadio, ed., The Encyclopedia of Taoism, vol. 1, pp. 551-55. (Traducción del inglés nuestra)

[23]  Torchinov, E. The Doctrine of the «Mysterious Female» in Taoism, A Transpersonalist View. (Traducción del inglés nuestra)

[24] El acceso a los niveles profundos. Silo. Apuntes de Psicología, pág. 334-336.

[25] De esta segunda opción no hemos hallado mención en el Tao-Te-Ching, ni en otros textos atribuidos a Lao Tsé; aunque sí los monjes taoístas practicantes de la Alquimia Interior, que utilizan este procedimiento, hacen referencia explícita a Lao Tsé como inspirador de la práctica, tal como puede verse tanto en nuestro estudio, como en el video incluido como anexo.

[26] Idem anterior.

[27] Silo. El Mensaje de Silo. Cap. X – Evidencia del Sentido, pág. 39.

[28] Ibid.. La Experiencia. Oficio, pp. 93-97.

[29] Ibid.. Cap. XV – La experiencia de paz y el pasaje de la Fuerza, pág. 62.

[30] Ibid., pp. 62-63.

[31]  Silo. Comentarios al Mensaje. www.silo.net

[32] Silo. El Mensaje de Silo. Cap. XX – La Realidad Interior, pág. 89.